jueves, 5 de marzo de 2015

«Nel mezzo del cammin...»

[N.B.: Efectivamente, el mal lector es tan pedante como para titular así una entrada de su diario. Bendito Google para los lectores de solapillas y citas famosas.]

El Mal lector se encuentra (con un poco de suerte; cruza los dedos) a mitad del camino de la vida. Casi 40 años en los que, con lagunas, ha leído de forma razonablemente regular. En cuanto a frecuencia, se entiende. En cuanto a calidad ha leído de forma razonablemente lamentable. Ha pasado, es cierto, alguna época desértica, sin llevarse una sola página a los ojos; pero han sido las más las épocas de bulimia lectora, durante las que ha engullido como si no hubiera un mañana para acabar no asimilando nada e incapaz de retener lo leído en su memoria. A veces incluso le avergüenza admitir que ha leído determinados títulos clásicos, por su incapacidad para rememorar ni siquiera un dato, un detalle, una escena de los mismos. No digamos ya de haber llegado a conclusiones tras su lectura.

Y se le plantea ahora una duda angustiosa a la luz de este poco provecho lector. ¿Debe releer, intentar volver a acometer determinadas piezas para sacarles el jugo que otros, mayormente amigos, sí han extraído de ellas? ¿O admitir la culpa de media vida de lecturas precipitadas, hacer propósito de enmienda, y seguir adelante, con la esperanza de que tanto que le queda por leer, si bien leído, compensará su pasado de velocista?
Lo peor es que, mientras intenta resolver la duda, pasa el tiempo y no lee nada.

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