El Mal lector anda leyendo "Elizabeth Costello", de J.M. Coetzee, y no puede evitar pensar en un chiste malísimo: "¡Qué sarcasmo pretender defender los derechos de los animales aburriendo a las ovejas!"
Después recuerda que Don José María Coeztee es uno de esos Premios Nobel ("premios nobels", como dicen en un infausto anuncio de embutidos) merecidos, respetadísimos; agacha las orejas y sigue leyendo, consciente de que los pasajes que le están resultando insufribles deben ser la hostia de buenos y él, una vez más, está resultando un mal lector.
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